• Polen: Especialmente durante la primavera y el otoño.
  • Ácaros del polvo: Presentes en alfombras, cortinas y peluches.
  • Caspa de animales: Perros, gatos y otros animales peludos pueden ser la fuente.
  • Moho: Crece en lugares húmedos y oscuros.
  • Perfumes y cosméticos: Algunos productos irritan los ojos sensibles.
  • Humo del cigarrillo: Tanto fumar como la exposición al humo empeoran los síntomas.
  • Utiliza lágrimas artificiales: Las lágrimas artificiales ayudan a lubricar y aliviar la sequedad e irritación ocular.
  • Lava tus párpados: Puedes hacerlo con agua y jabón para cara o especial para párpados o con un paño húmedo y suave, limpia suavemente tus párpados para eliminar cualquier alérgeno acumulado. Realiza esto cada que llegues a casa.
  • Evita frotarte los ojos: Frotar solo empeorará la irritación. Si sientes picazón, utiliza lágrimas artificiales o alguna gota para alergia ocular que te recomiende tu oftalmólogo.
  • Usa gafas de sol: Las gafas de sol ayudan a bloquear el polen, el polvo y otros irritantes del aire.
  • Considera las gafas de protección: Si eres muy sensible, las gafas de protección pueden ofrecer una barrera adicional contra los alérgenos.
  • Antihistamínicos: Los antihistamínicos en gotas o pastillas pueden ayudar a reducir la picazón, el enrojecimiento y la inflamación.
  • Descongestionantes: Los descongestionantes nasales pueden ayudar a aliviar la congestión nasal que puede contribuir a los síntomas oculares.
  • La alergia ocular es una condición crónica, pero con los cuidados adecuados puedes controlar los síntomas y disfrutar de una buena calidad de vida.
  • Si tienes dudas o inquietudes, consulta a tu médico oftalmólogo.
  • No te automediques, ya que algunos medicamentos pueden empeorar los síntomas.

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